domingo, 16 de diciembre de 2018

Del discurso a la realidad.


En Venezuela como en otras partes de Iberoamérica hemos visto y en nuestro caso vivido, el caer en la trampa de los discursos demagógicos, las falsas promesas que han elevado populistas inescrupulosos para llegar al poder o mantenerse en el, trayendo como consecuencia de esto el mal que vive nuestra nación.

Intentando ser lo más objetivo posible, el discurso del chavismo al comienzo enamoraba, sobre todo a ese que tenia sed de justicia, que quería una vida mejor con más oportunidades, burdo engaño, en sus planes reales no estaba el cumplir promesas, solo manipular y engañar, del discurso a lo que es la realidad, hay todo un camino de sufrimiento, atropellos, muerte y miseria que hoy no se puede ocultar.

Esa misma demagogia sigue presente hoy día, por ejemplo se ha visto al impresentable corrupto, narcotraficante y asesino intelectual Diosdado Cabello decir: “No puede ser chavista quien sea corrupto” y es que nadie le va a decir: que el mega saqueo de la nación ocurrida en los últimos 20 años fue y es perpetrada por el chavismo que son los únicos que han estado en el poder y en estos últimos tiempos hasta de manera ilegal, este elemento practica un cinismo de talla mayor donde el mismo Diógenes de Sinope se ruborizaría al oírle; pero esto no queda ahí, también al otro lado del charco los hay y ahora vienen con golpes de pecho.

Y es que Pablo Iglesias el mismo que defendía a muerte el modelo chavista, que negaba hasta el punto la existencia de la crisis venezolana hasta no hace nada, salió con un acto de contrición al decir “no comparto algunas cosas que dije en el pasado (sobre Venezuela) y creo que la situación política y económica en Venezuela es nefasta”, mas adelante dice “rectificar en política está bien” (cosa que es cierta), pero si el señor Iglesias de ahora en adelante no trabaja activamente para convencer a sus amigos-aliados que entreguen el poder y se entreguen a las autoridades para su enjuiciamiento por todos los crímenes cometidos simplemente será un hipócrita más, un demagogo en toda regla.

Mientras esto va pasando, la realidad sigue golpeando a nuestras familias, amigos y demás. Estas fiestas estarán marcadas por la carencia y ausencia tanto de personas como de cosas y esta situación se alargara en la medida que las personas sigan inmóviles y expectantes el cambio está en nosotros, el derrocar este sistema que nos hunde cada vez mas es nuestro deber.

Que hable la calle.
Fuerza y fe.



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