domingo, 23 de septiembre de 2018

Un país roto.


Que convulsionada es esta época que nos ha tocado ser testigos, quien diría años atrás que ha nosotros los venezolanos, nos tocaría vivir una historia tan funesta, dentro o fuera de nuestro país nada es color de rosa. Pero pese a esta realidad cruel que viven millones de familias desmembradas, el régimen y sus voceros niegan a voz viva su responsabilidad en la crisis humanitaria que hoy es tema internacional.

En los últimos años se ha ido recobrando la muy buena práctica de llamar a las cosas por su nombre y esto es positivamente correcto, ya que a las personas se le aclara una situación o la acción de algún personaje, hoy el mundo sabe y gran parte de él llama a lo que sucede en Venezuela “Crisis humanitaria”, la razón básica es la falta de alimentos, medicinas lo que lleva a pérdida de vidas y al éxodo de caminantes, lo que debería obligar a la comunidad internacional a proteger a nuestros ciudadanos, pero… hay imbéciles celestinos del régimen que buscan deformar la realidad y de esta forma evitar que la comunidad internacional ayude al pueblo venezolano que son los que sufren la escases de lo básico, porque en el régimen no hay carencia o no hemos visto los festines de exceso de la cúpula podrida de la Dictadura.

Llamar las cosas por su nombre fue lo que hizo el secretario general de la OEA Luis Almagro al aconsejar al señor Zapatero, “que no fuera imbécil”, según el diccionario de la lengua española Imbécil es aquel que es falto de inteligencia, por lo que carece de habilidad para resolver problemas o es portador de ellos y justamente en este sentido Rodríguez Zapatero ha demostrado que su praxis nunca logro, ni lograra una salida del desastre, ni puntos de encuentro para lograr una solución a lo que vive hoy Venezuela.

En su desesperación Zapatero muestra su falta de ética al parcializarse con la dictadura al punto de ser vocero o un seudocanciller del régimen, navega de fracaso en fracaso e insiste ¿Por qué, a cambio de qué?.

Venezuela es un país roto, es tan evidente que hasta los Chinos envían un barco hospital, bueno sería saber si fue pedido o impuesto para soltarle otro préstamo a Maduro y bajo cuales condiciones siguen negociando lo nuestro, hipotecando a las generaciones venideras y lo peor es que sabemos que un buen porcentual de ese dinero quedara en las manos de la corrupción del régimen que reina a sus anchas en el país.

El tiempo no nos acompaña y no sanara las heridas causadas, el mal recibido, Dios respeta el libre albedrio por lo tanto no obrara mágicamente en esta ocasión para salvar a nuestro país si nosotros no hacemos algo, la comunidad internacional se debate en el que hacer, solo quedamos los ciudadanos, la gente, si no obramos nosotros mismos por el rescate de la nación nadie lo hará, pero si hacemos algo muchos factores estarán de nuestro lado, retomar la calle, la protesta, es una obligación impostergable el futuro es lo que está en juego.

De toda esta tragedia saldremos… solo cuando hable la calle.

Fuerza y fe.

Maximo Díaz-Estébanez.
@DiazEstebanez


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