lunes, 30 de abril de 2018

No más Impunes.



“Entre las diversas maneras de matar la libertad, no hay ninguna más homicida para la república que la impunidad del crimen o la proscripción de la virtud.” Francisco de Miranda.

Hoy recuerdo una conversación que tuve con un buen amigo y profesor, hace al menos veinticinco años atrás, donde le preguntaba porque la Policía se dejaba sobornar, su respuesta en ese momento fue: por la impunidad, agregando que esta de seguir (y valla que siguió) se llevaría al país por los cachos, mi buen amigo no estaba tan equivocado.

Ciertamente uno de los graves problemas que sufre el país (entre tantos) es el alto nivel de impunidad existente y es que pareciera que se adentro en el ADN de todo aquel que trabaja para el estado, su pensamiento es: si él lo hace y no le pasa nada, porque yo no lo voy hacer, si a esto le sumamos el amor al dinero fácil y rápido, comenzamos a entender el porqué de la dimensión de la tragedia actual que vivimos.

No es un secreto que antes de Chávez existía cierto grado de corrupción e impunidad dentro del país, pero con su entrada se multiplico exponencialmente a niveles realmente aterradores donde prácticamente en todos los órganos del estado existe este flagelo, durante su mandato y con la bonanza de los ingresos petroleros este cáncer carcomió los propios cimientos de la nación colocándola en la miseria actual y encima para colmo dejo un predecesor más voraz.

Me viene a la memoria el libro "Antes del fin" de Ernesto Sabato donde dice en una parte “Y entonces me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva”. 

Han empezado a salir a la luz pública cientos de casos (que en realidad serán miles) y esto es producto de la guerra interna dentro del polo patriótico, donde la corrupción ha sido tan evidente que buscan hasta cambiarle el nombre a somos Venezuela,  esta guerra empezó en sus filas por apartar o tocar interés entre ellos mismos y ahí empezaron las disputas y a sacarse los trapos sucios, porque bien sabemos que todos tienen rabo de paja, es tan descomunal el robo al estado que desde secretarias de bajo nivel  hasta los cargos en las más altas esferas están metidos en el ajo.

Quien de los nuevos magnates o nuevos ricos, adinerados, que hayan formado parte del gobierno nacional, estadal o municipal bajo la bandera del oficialismo soportaría una auditoria seria, marcando como punto de salida su patrimonio antes de formar parte del aparato del Estado, como explicarían sus sendas fortunas y en este punto me pregunto:  ¿de qué tamaño será el rabo de paja de Falcón?, ¿quién financia su campaña?, ¿accedió a participar en el bodrio del 20 de mayo de Maduro a cambio de que no salieran cosas de su gestión como gobernador? , ¿Cuanto era su patrimonio hace 20 años y cuanto es su patrimonio ahora?, ¿de dónde saca para poner a vivir a sus hijos fuera de Venezuela?, ¿pasara a la historia como otro impune más?

No sé cuantos compatriotas se hacen estas preguntas y me arriesgo a decir que a muchos poco le importan y es que al parecer no se acaba de entender que las medicinas que faltan, las deficiencias eléctricas, los malos servicios públicos e incluso la inseguridad es producto de la corrupción y que esta seguirá mientras exista la impunidad.

Tener una mejor Venezuela pasa por erradicar la impunidad en todos los niveles, pero también en diseñar un sistema donde todos podamos vivir bien y gozar de un estado de bienestar sin tener la necesidad de ser ricos para esto, insisto muchos modelos de esto existen en el mundo que dan fe de su viabilidad en su aplicación.

Finalizo con las palabras del poeta alemán Bertolt Brecht “¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido.”

Fuerza y fe.

Maximo Díaz-Estébanez.
@DiazEstebanez





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