viernes, 14 de noviembre de 2014

¿Existe una Derecha Venezolana?.


Venezuela es un caso extraño donde prácticamente la totalidad de los partidos políticos se autodenominan  como "de Centro". Detrás de esas lindas palabras se esconden la demagogia, la inoperancia y la deshonestidad que ha caracterizado el accionar de los partidos políticos de las últimas décadas.
En Venezuela se ha desarrollado una verdadera Izquierda y carece de una verdadera Derecha que la enfrente. La Izquierda se encuentra fraccionada en más de una docena de grupos enfrentados entre sí en la búsqueda del peso político. La Derecha está aún peor: ningún partido la representa, (aunque en el discurso del gobierno se le ataca) y se ha convertido en una franja de electorado de clase alta que carece de líderes genuinos que se empeñan en seguir el juego del discurso oficial socialista y sin mostrar una ideología clara.
Entre el agujero electoral que la Derecha no ocupa y la constelación de izquierdistas, se halla la gran masa de la política venezolana, ocupada por oportunistas que hacen de la política su fuente de trabajo.
Los Oficialistas (Nacionalistas, Revolucionarios, Patriotas, Etc.), además de haberse apropiado de unas denominaciones que no les corresponden y que usan para descalificar al resto de sus adversarios, venden la teoría de la conspiración a fin de capturar los votos de una parte de la población desorientada y que están dispuestos a comprar una explicación simple de porque les va tan mal.  La izquierda oficialista centra su política en repartir la torta y encontrar culpables de su fracaso. Como siempre, destruyen la torta y no les queda nada por repartir, excepto las culpas del fracaso, que siempre echan a los gobernantes pasados o a las conspiraciones del fantasma de la derecha.
Tanto los políticos Oficialistas como los de la oposición comparten la incapacidad de discutir racionalmente ideas. Sus métodos se basan en descalificar al adversario ideológico o profesional. Los Oficialistas tienen razón ya que el mundo se divide entre ellos (los buenos) y los conspiradores y sus lacayos (los malos). Para los Opositores el problema es mucho más simple: ellos tienen razón ya que son mayoría.
Es sabido y aceptado que la democracia es el mejor sistema para elegir entre alternativas. Sin embargo, nadie ha dicho que la Democracia alcanza para que se generen las mejores alternativas. La experiencia Venezolana  muestra claramente como la democracia ha subsistido con un sistema de partidos políticos cuyo principal fin ha sido el de servirse a sí mismos a costa de la población.
Nuestra desgraciada experiencia democrática se ha limitado a elegir entre el menor de dos males. Es imprescindible mejorar la oferta política en Venezuela dentro del sistema democrático. Esa no es tarea que pueda ser llevada a cabo por los partidos políticos tradicionales ni sus representantes electos que nos llevaron a la actual crisis de identidad nacional.
La Derecha sigue vacía. Hay fascistas, hay violentos, hay autoritarios, hay xenófobos, hay corruptos, todos los cuales son alegremente agrupados por el oficialismo en Venezuela, pero derecha No Hay.
Tan exitosos han sido los Oficialistas en descalificar a la derecha que pocos son los que se animan públicamente a reconocerse como de Derecha y aceptar sus banderas tradicionales: liberalismo político y económico, sistema capitalista y economía abierta y de mercado, sin desconocer el rol indelegable del Estado en proveer ciertos servicios básicos financiados con impuestos progresivos. Partidos de Derecha como los que gobiernan en Europa o USA no existen en la Venezuela actual.
La Derecha hoy existe como un nicho electoral vacio, al que muchos temen ocupar. La ideología de Derecha y la ética Capitalista deben tener una representación legitimada dentro del espectro político de la nueva Venezuela. Más aún, aspiro a que todas las mayorías políticas de centro existentes, acepten de buen grado las reglas básicas del capitalismo y de la economía de mercado y que se diferencien en temas tales como la progresividad de los impuestos, la composición del gasto social o el financiamiento de la educación superior.
Muchos Venezolanos queremos una sociedad que esté orgullosa de tener ciudadanos que ganen mucha plata honestamente, de tener empresas bien grandes que tengan muchos empleados bien pagos y que exporten sus productos a cambio de importaciones que sean lo más baratas posible. Merecemos un país donde las empresas pequeñas sean un símbolo de calidad y atención personalizada y no un instrumento de subsistencia frente a la agresión tributaria y la falta de alternativas crediticias. Merecemos un país donde el empleo y la educación sean el ejercicio de un derecho básico de la población y no una mercancía al servicio del gobierno de turno. Creo que estas ideas no son exclusivas de la clase alta ni de los empresarios exitosos. Más aún, me arriesgo a pensar que serían afines a una buena parte del electorado que hoy vota a la oposición en los centros urbanos y, por supuesto, en el electorado del interior del país.
No puede haber una reforma de la política si no hay partidos políticos en el verdadero sentido de la palabra. La Izquierda ha  surgido, la Derecha aún no encuentra su rumbo.
El ideario de la Derecha se le debe de presentar la población a fin de lograr un grado de adhesión no diferente del que la Derecha tiene en el resto de las naciones desarrolladas. Debe lograrse la adhesión de voluntades y financiamiento adecuado para poder enfrentar con éxito los embates de los partidos tradicionales y de la Izquierda trasnochada.
#CambioUrgente

Fuerza y Fe.

Máximo Díaz-Estébanez Linares

Coordinador
Voluntad Popular
Islas Canarias

@VPCanarias

vp_canarias@hotmail.com

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